Una emotiva recreación en la que niños, jóvenes y mayores, caracterizados como personajes bíblicos, escenifican momentos clave como la entrada en Jesuralén, la Última Cena o el prendimiento de Jesús.
El público acompaña el Vía Crucis por las calles del pueblo, pasando por rincones emblemáticos como el arroyo con las tradicionales lavanderas, hasta llegar al Teso Santo, donde se representan la crucifixión, el decendimiento y el entierro de Cristo en una escena de gran intensidad emocional.



